SANTA CASILDA


La primera generación de mi familia
descansada en una cama con sábanas blancas salpicadas de flores rojas.
El alma se consume con el tiempo,
una procesión de mujeres y hombres besan la frente
de un cuerpo templado que respira l e n t a m e n t e.
Susurran sus nombres sin esperar respuesta.
Nos pasamos el pañuelo negro con las iniciales bordadas.
Las lágrimas caen con las hojas del limonero
que mi abuelo plantó antes de que nacieran sus nietos.
Los hijos han cumplido años encerrados
en la habitación que aún huele a hierbabuena.

La madre levanta el brazo con fragilidad.
Los hijos saludan con los ojos cerrados.
El nieto llora lejos.

Ahora sabemos escribir dolor.


La imagen puede contener: una o varias personas e interior, texto que dice ""Santa Casilda" Francisco de Zurbarán"

Imagen: Cristian González.

LAS CRUCES DE MI CUERPO



Mi garganta vibra.
Vibra como una iglesia
que se hincha cogiendo aire
llena de voces que piden perdón.

Quemo mi ropa interior,
roja,
manchada de culpa.

Desnudo.

Me baño en la sangre de Dios.
Pido perdón con mis entrañas
como ofrenda de paz.

¿Por qué pecado seré castigado hoy?
Grito en silencio mientras mi cuerpo se ahoga.
Purificado con sal en las heridas abiertas.

Supuro alquitrán caliente
mientras coso las aberturas de mi vientre
junto a la pila bautismal.

Recojo al nuevo hombre
nacido con huesos rotos de algún muerto que nadie conoce.

Duele estar de pie.
Duelen las costillas.
Duele ser perdonado.
Duele ser.

Mi garganta vibra.
Mi garganta se hincha.
Mi garganta grita mi nombre sin miedo.
Mi garganta explota.


empty cathedral interior

Imagen: @heytowner

HISTORIA BLANCA




Mi cuerpo desnudo se asoma a la ventana
para mirar a todos aquellos que protestan pidiendo
libertad para sus cuerpos encorsetados y llenos de costuras.
Me rasco el pene porque puedo hacerlo, porque soy un hombre,
porque soy blanco,
porque soy cristiano,
porque soy heterosexual
y porque tengo una voz propia.
Ellos pasean mudos, sin que nadie los escuche.
Llevan pancartas en las manos, alambres en los tobillos y pintura roja en el cuerpo.
Algunos lloran y se arrodillan recordando los cuerpos difuntos y calcinados
de padres, de amantes, de maridos, de hijas, de abuelos, de amigos y de anónimos.
Vuelvo a mi cama pensando que no puedo ayudar,
que el amor es tradición,
que el cuerpo es tradición
y que la tradición es cultura.
Esta noche nadie recordará sus suplicas de auxilio.
Mañana será un día nuevo donde cada uno tendrá lo que se merece.
Los niños aprenderán que la muerte siempre ha existido,
que el hombre mata por naturaleza,
que la mayoría se impone sobre la minoría,
que el cobarde ataca en manada
y que el hombre tiene miedo de abrir los ojos.

photo of man's face

Imagen: Sam Burriss


LA MUERTE VIVE EN EL HIJO



En mis arterias habitan la enfermedad,
el hambre de cuarenta años
y tus genes grises.
Siento la herencia de tu cuerpo en mi alopecia prematura,
pero no quiero que mis hijas sufran como yo lo hice.

Conmigo terminan las adicciones.
Conmigo terminan las generaciones con problemas de hígado.
Conmigo termina tu apellido.

Mis hijas tendrán dignidad con nombres desconocidos.
Lo que queda de ti se muere en mi estómago. 

Marvel


HOMBRE DE CAMPO




Mi padre me decía que la enfermedad se cura en el campo, trabajando.
Yo, que tenía manos débiles
paseaba entre los olivos buscando respuestas a mis preguntas.

En el campo comprendí que el cadáver de un conejo sigue teniendo un pelaje suave,
que la fruta caída es devorada por los gusanos,
que la mariposa sale de la crisálida.

Comprendí que el hombre suda y la mujer sangra.
Comprendí que el hombre grita y la mujer llora.
Nunca al revés.

En las tardes de soledad encontré mi herida.
Metí mis dedos en ella y vi cómo sangraba.
Por primera vez vi mi sangre, más oscura de lo que esperaba.
Dejé que el aire entrará en la herida,
dejé que una manada de ciervos pisará mi cuerpo y me hiciera fuerte.

En el campo descubrí que no era el hombre que mi padre quería que fuera.
Él nunca más volvió a pisar las tierras de mi abuelo por respeto.

man wearing gray long-sleeved shirt on green grass field
Imagen:@msrr

LA NOSTALGIA DEL SUAVIZANTE



Hoy duermo en una cama que es más dura.
La distancia conlleva frío en los pies.
Estoy haciendo las tareas domésticas
que mi madre intentó enseñarme.
He mezclado la ropa de color.
Se han quemado mis camisas al plancharlas.
Tengo tres cubos para reciclar que horrorizarían a mi madre.
Ella no está orgullosa.
Ella desaprueba mi torpeza.
Mi casa tiene polvo.
En mi cabeza resuena la voz de Elena diciéndome que no es fácil vivir solo,
que la comida caduca sin ser servida.
He tirado media compra por no saber qué congelar.
Ahora,
mientras limpio,
me doy cuenta de lo que ha hecho mi madre por mí.

Echo de menos el suavizante que usa mi madre para lavar la ropa.

grayscale clothes hanging on cable

Imagen: @joseantoniogall



INFECUNDO


En las noches de invierno
Doy luz a mis hijos muertos sin llantos ni sangre.
Sus huesos esparcidos me dan calor.
Mis lágrimas hielan mi cara y se deslizan hasta mi pecho.
Un pecho de hombre confundido.

En las noches de invierno
odio mis genitales,
odio mi cuerpo,
odio mi nombre,
odio no sangrar.


Imagen: Brook Anderson