LENGUAJE GENERACIONAL

Mi abuelo me enseñó

que el trabajo solo es trabajo si ensucia.

Si llegas a casa con las manos llenas de tierra, es trabajo.

Si hueles mal, es trabajo. Si sudas.

Si tu ropa está manchada, es trabajo.

Mi abuela me enseñó a cuidar a un hombre.

Me enseñó a usar el cuchillo con la mano izquierda,

en la derecha se sujetan los hijos.

En la cocina se aprende a dar de comer

a una familia numerosa,

a repartir la carne de conejo entre todas las bocas que piden

y a guardar sobras para el día siguiente.

El postre lo trae el hombre.

Naranjas, siempre naranjas.

Recogidas con las manos sucias y heridas,

trabajador.






LARVAS



Improviso estos versos
como mi abuela improvisaba
la poesía de Lorca cuando
recogía el trigo viuda.

Aprendía de su espalda
encorvada
que el perdón es difícil.
Que la Iglesia gana al pensamiento
porque perdona cuando es víctima,
perdona cuando se cumplen sus plegarias. 

Escribo con cortes en mis dedos
porque esta carta me la conozco de memoria
como los orificios de mi cuerpo.

¿Sé perdonar?

Mis cicatrices son más clara que mi piel.
Brillan si me ves desnudo.
Entre sus fisuras
verás larvas que dejaron allí. Abandonadas.
Ven, acércate y míralas.

Se cuelan en mis cuerdas vocales
gritan.
Se pasean por mi cerebro
bloquean.

No entenderás estas líneas
sin orden y mal expresadas
-son las larvas-,
pero si me desgarras un poco
sin miedo a la oscuridad
encontrarás en mi estómago
un animalillo indefenso
al que debes salvar.

Correré, te lo aseguro.
No dejaré que pases a mi casa
con los zapatos puestos.
Tu rostro me producirá rechazo.
Entiéndeme. 

Mi abuela te diría
que si consigues conocerme
como conoció la tierra de su marido
conseguirás una habitación para vivir.



Imagen: @ljnovascotia

POEMAS DE DIMAS PRYCHYSLYY



EL CASSETTE DE LOS BEATLES

Una montaña de extremidades es nido de diminutas moscas.
Los dos cuerpos se agitan
como esa mariposa que mamá crucificó
en la cajetilla del cassette de los Beatles
aquel verano del 94.

***

LAS DESPEDIDAS


Hacíamos cuencos con las palmas de las manos
para enterrar a nuestros hijos en caras desconocidas.

Bebíamos en ocasiones el silencio de los cuarto oscuros, 
el chasquido de gastados mecheros,
la caída parcial de algún mito.

Ahí todos éramos iguales.

Llorábamos a nuestras madres cuando ya era tarde,
muy tarde ya,
para despedirnos de ellas.


Molly House, poemas de Dimas Prychyslyy - Zenda

POEMAS DE CRISTINA SÁNCHEZ


En el jardín hay criaturas que despedazan la madera.
(Gran siseo indefinido: boca, dientes, ojos, garra, piel).
Entonces se rompe la cáscara y del interior brota una niña.


***

Lloro porque ya se escuchan las niñas en la madera,
las niñas estériles y afiladas
en la madera.


***

Sal del dolor, le dice.
No solo vas a enfermar sino que también vas a fermentar.
De las orejas te saldrán brotes malvas como a las patatas,
la nariz engendrará moho.
Te secarás como el fiambre.


Pero Madre no quiere:
dice que por las noches caen piedras del techo
y que las tienes que alimentar
como si fueran sus hijos

La Bella Varsovia: Novedad: Llenos los niños de árboles, de ...


TEJIDOS




Mi abuela todavía está cosiendo
sábanas de cuna
para un nieto que llevará el nombre de su marido.


red roses on white textile

Imagen:@geovannyveloboz

POEMA DE MARÍA SOTOMAYOR



En el día de su muerte

QUE LLAMEN A LOS MUCHACHOS del taller de
  Miguel
que llamen a las costureras
que Magdalena Buenosvinos ha muerto
la del lunar en la cara
que pasen todas y todos por su puerta y hagan
   reverencia
la desmemoriada         la luna en la cama
la de los presagios y flores en cestos de mimbre
que preparen las campanadas de las cinco
las campanadas de las muertas y los muertos
las coronas a las doce que no esté sola
en esa habitación de cristal y cristo
que el coche negro con la caja de madera ya
   asoma
que le junten sus manos en el pecho
y no hablemos de mortaja      que se vaya
   como murió
en pijama y despeinada       con su boquita
   medio abierta de gorrión
y sus ojos cerrados de criatura recién gestada
que ha muerto Magdalena Buenosvinos     la
  costurera
que se entere todo el mundo  y que la lloren
que la lloren que hagan del pueblo un estanque
y de su ataúd un barco hasta el cementerio
hasta entrar en el nicho con su papa Pedro y su
   mama Pepa
que las flores que se desprendan se conviertan 
   en peces
que todas mis lágrimas sirvan para algo más
   que para enjuagarte la cara
tu cara ya fría
tu nariz ya filosa
tus ojos que se han quedado como cuencas
vacías en apenas unas horas
en ellos podría poner dos olivos      que alguien
   me abra la puerta
te veo pequeña y escarchada
pero yo te sigo en la luz y en mi madre
en los jaramos que nadie mira     ahora
que tu cara es de nácar
y puedo llevarte en brazos al río
que ha muerto Magdalena Buenosvinos
   mi abuela
no avisen a nadie      por favor     que estoy
   bordando sus rosas en sus pies
y en sus manos pensamientos
20 de marzo de 2018



La paciencia de los árboles', bello hasta la cicatriz

GÉNEROS DE SOBREMESA


Llego a la capital desnudo
con una maleta llena de
marcos sin foto para recordar
a los familiares muertos. Hambre y enfermedad.
En sus calles no nos miramos.
Desde mi pequeña habitación,
un colchón,
una silla de la basura,
una lámpara vieja,
sigo notando la disección de mi cuerpo.
Siento los dedos de otros,
juegan entre mis tripas buscando
restos del hombre. Fracturas. 
       Desgarros.
Recompongo el cuerpo con la paciencia de las aves.
Inhalar. Exhalar. En ese orden.
Con el vino y las sombras hablo en la ciudad
de los complejos de mi género.

person surrounded by white flowers

Imagen: @hypethat