HOMBRE DE CAMPO




Mi padre me decía que la enfermedad se cura en el campo, trabajando.
Yo, que tenía manos débiles
paseaba entre los olivos buscando respuestas a mis preguntas.

En el campo comprendí que el cadáver de un conejo sigue teniendo un pelaje suave,
que la fruta caída es devorada por los gusanos,
que la mariposa sale de la crisálida.

Comprendí que el hombre suda y la mujer sangra.
Comprendí que el hombre grita y la mujer llora.
Nunca al revés.

En las tardes de soledad encontré mi herida.
Metí mis dedos en ella y vi cómo sangraba.
Por primera vez vi mi sangre, más oscura de lo que esperaba.
Dejé que el aire entrará en la herida,
dejé que una manada de ciervos pisará mi cuerpo y me hiciera fuerte.

En el campo descubrí que no era el hombre que mi padre quería que fuera.
Él nunca más volvió a pisar las tierras de mi abuelo por respeto.

man wearing gray long-sleeved shirt on green grass field
Imagen:@msrr

LA NOSTALGIA DEL SUAVIZANTE



Hoy duermo en una cama que es más dura.
La distancia conlleva frío en los pies.
Estoy haciendo las tareas domésticas
que mi madre intentó enseñarme.
He mezclado la ropa de color.
Se han quemado mis camisas al plancharlas.
Tengo tres cubos para reciclar que horrorizarían a mi madre.
Ella no está orgullosa.
Ella desaprueba mi torpeza.
Mi casa tiene polvo.
En mi cabeza resuena la voz de Elena diciéndome que no es fácil vivir solo,
que la comida caduca sin ser servida.
He tirado media compra por no saber qué congelar.
Ahora,
mientras limpio,
me doy cuenta de lo que ha hecho mi madre por mí.

Echo de menos el suavizante que usa mi madre para lavar la ropa.

grayscale clothes hanging on cable

Imagen: @joseantoniogall



INFECUNDO


En las noches de invierno
Doy luz a mis hijos muertos sin llantos ni sangre.
Sus huesos esparcidos me dan calor.
Mis lágrimas hielan mi cara y se deslizan hasta mi pecho.
Un pecho de hombre confundido.

En las noches de invierno
odio mis genitales,
odio mi cuerpo,
odio mi nombre,
odio no sangrar.


Imagen: Brook Anderson



TRAZOS



En el colegio los niños siempre han dibujado una casa de techo triangulado
con una ventana redonda y un par de árboles que dan sombra a un perro viejo.
Los folios blancos se han llenado de niñas con vestidos triangulares con dos rayas negras que fingían ser trenzas maternales.
Pintamos familias de manual; un padre alto y con corbata negra que llega de trabajar,
una madre de pelo rubio y una piel color pastel que solo dice sí,
un par de niños pequeños llenos de vida. Él con una pelota deforme y gorra gastada,
y ella con una flor en la mano y esperando crecer para enseñar a sus hijos sus dibujos.
Crecemos conociendo un único cuento con final feliz y comiendo perdices en una mesa
llena de secretos que se digieren con el postre.
Algunos niños miramos de reojo y copiamos los diseños coloreados sin salirse de las rayas sin llegar a comprenderlos.
Mi casa no tenía un techo coronado por una chimenea que echase humo.
No tenía árboles en mi jardín que dieran sombra los días soleados que mi madre
trabajaba y moría poco a poco antes de llegar a la hora de cenar.
Mi hermana tenía flores en las manos. Pétalos que volaban sobre ella y la distraían
de una vida que no se puede contar.
Yo no tenía una mano sobre el hombro. Nunca me puse gorras, ni supe afeitarme.
Las cicatrices de mi barbilla son únicas, no como los dibujos infantiles que corren entre las generaciones como las enfermedades hereditarias.
A veces, mostramos las historias que quieren ser conocidas y dejamos que los nombres
desaparezcan dentro de casa.

colored pencils in top view photography

Imagen: Debby Hudson

Los viajes de Yermo




Ya hace casi dos meses que Yermo salió de mis entrañas. Mi poemario se ha dedicado a viajar con todos aquellos que han querido leerlo y dedicarle algo de tiempo. GRACIAS!

Presentación de Yermo en Metáforas. 
Acompañado de Anabel Caride, encargada de escribir el prólogo.


Os dejo por aquí algunas fotos y comentarios que me han ido haciendo de mi nuevo estilo poético.


  



Los hermanos Aragón me acompañaron en la presentación. Ella, escritora de siempre, está preparando su primer poemario. Su hermano un cantante con voz propia.










Mi amiga Mar no se perdió mi presentación inaugural. Al acabar se acercó a mí y me dijo: "me has emocionado. Tengo los vellos de punta". En ese momento pensé, ¿qué pasa si me la como a besos?




Durante el verano....


Paula se llevó Yermo a Zaragoza por trabajo.
Así hemos podido estar más cerca.
"Cris, qué cambio! Me ha gustado mucho. La parte del padre es mis favorita. Si alguna vez es mi poema preferido".

Ella es que es así de enérgica, pero su novio que vive ahora con ella, también me ha dedicado unas palabras después de leerse mi poemario.

Rafa: "Con este libro me he dado cuenta de cómo te afecta la "maternidad" y de las ganas que tienes de ser padre".

Mi churri, así le digo yo cariñosamente, no se había dado cuenta aún de esa faceta mía. 





Yermo también ha visitados otros países. Me muero de envidia... no he estado en ninguno.







Primero se fue con mi compañera de profesión Laura a Disney. Esta ha sido mi forma de hacerle compañía. ¿Lo habrá leído Mickey?

Laura y yo estuvimos hablando después de la presentación, porque ella no pensaba perdérsela, que las ilustraciones de Saray hacían más atractivo el libro.









!YERMO HA ESTADO EN LA JODIDA ITALIA  Y YO NO¡.... La envidia es palpable. 
Yermo 2, Cristian 0

Durante un viaje en familia, mi queridísima Gloria se ha leído mi libro. Entre aviones, aeropuertos y visitas guiadas pudo hacerle algunas fotos.






En la celebérrima
Fontana di Trevi de fondo.







En un lugar más escondido y menos conocido de Roma, la plaza Popolo. 



















Y claro, no podía faltar la foto de rigor en el Coliseo. 




Yo mientras me he dedicado a darle más popularidad a Yermo. Hice una presentación a finales del mes pasado en Chiclana. Como anécdota deciros que fui estando malísimo y me volví peor. Soy de esa clase de personas en peligro de extinción que enferma en verano.


Ella es la joven Valeria. La conocía en la Escuela de Escritores Noveles que organiza el CAL. No os imagináis las cosas que ha hecho esta chica a su corta edad, aún es pequeña aunque no lo quiera asumir. 
Presentó junto a mí el libro en La Estación del Té. Fue algo íntimo, pero me sorprendió la gente que decidió venir a escuchar a estos dos "desgastaos"en vez de ir a la playa.

Quiero daros las gracias de corazón a todos, a los que me habéis estado leyendo en el blog, a los que os habéis lanzado a comprar alguno de mis dos poemarios, a los que me habéis dicho lo que os gusta y lo que no, a los que me habéis animado, a todos a todos!

Ahora estoy preparando algunas cositas más que espero que salgan genial y os gusten. Quizás Madrid deba prepararse porque llego con Yermo bajo el brazo. Recuerdo los tiempos en que iba con un pan.  Espero seguir contando con vosotros. Muchos besos.

Abuela


Conozco la historia de mi abuela,
una niña que se bañaba en un barreño
de agua sucia porque sus cuatro hermanos mayores
se bañaban primero.

Todos conocemos las historias pasadas.
Nos cuentan que el cielo era más azul, pero la gente
era más grises.
Que el blanco era para la iglesia y los muertos.

Sabemos
que había hambre,
que había guerra,
que había muertos en las calles.

La sangre ensuciaba los manteles a la hora de comer.
Algunos sólo tenían sangre en la mesa.

Los niños veían cuerpos abiertos.
Las madres se rajaban los vientres para seguir pariendo.
El dolor era un lujo que el tiempo no daba.

Ante mí, una mujer invalida que me observa sin ver.
Una piel engullida entre costillas.

Conozco la historia de mi abuela enferma, y por eso
la quiero.

No hay texto alternativo automático disponible.





Cadáver exquisito


Contigo acaba el hambre generacional.
Las cenizas serán hijos, y yo
ser olvidado en tono sepia
como aquella imagen que hablaba de mi madre,
como aquel recuerdo en blanco y negro
que yo solo recordaba con el color de la sangre.
Las venas de aquellos tiempos
que discurrían valientes y ardientes
jugando a perderse en el olvido.
Derramo una lágrima con un suspiro
que libera un bonito recuerdo
y regresa con mi próxima calada en este vacío.





Primera estrofa: Cristian González.
Segunda estrofa: Paloma Sanz.
Tercera estrofa: Pilar Garrido.
Cuarta estrofa: Suso Jerez.

Imagen: Andrew Neel