Despedidas que no llegaron al aeropuerto

10:23 Cristian Gonzalez Del Pino 0 Comments


Fuiste veneno.
Quemaste lentamente mi cuerpo
desde dentro.
Cogiste mis venas una a una
para entremezclaras.
Hacer conmigo un relio de niño.
Mis arterías te sirvieron para atarte los cordones de los zapatos
y echar a andar.
Fuiste una enfermedad que confundí con salvación
Una cura que jamás llegó.
Te supliqué entre gotas de lluvia;
cura mi corazón envejecido.
Te vi alejarte.
Te vi bailar.
Hiciste de mí un ser perdido en su propio baño.
Un cuerpo que caminaba sin tener destino.
Recuerdo no olvidar intentar.
Una y otra vez.


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