EPÍSTOLA a Allen Ginsberg

2:58 Cristian Gonzalez Del Pino 0 Comments



Los tiempos corre.
Vuelan en la noche.
Pero los errores no prescriben,
querido amigo.

Los amantes, sodomitas,      
bailan en secreto.
En las sombras de aquel rincón,
que tú tan bien conoces.

Equivocados en vida.
Deseosos de todo,
sin saber qué es eso.
Que tú descubriste tarde.

Y cuando creen tenerlo.
Están perdidos.
Solos, frente a farsantes.
Lucien.

Esos que juegan con corazones.
Ebrios de poder y ansia,
fuman sus alabanzas.
Enmudecido te veo querido amigo.

Desde pedestales inertes, 
se ríen del destino circular de la vida.
Estancado en al repetición.
La historia siempre será la misma.

Abusos permanentes.
Sexo desenfrenado.
Drogas que nos hacen vivir.
Experiencias sobre el papel.

Vacíos de emociones.
Corruptos son sus besos.
Escasos.
Fríos están tus labios.

Compasión para los inocentes.
Culpables amorales.
En su papel insignificante.
Que ya representaste.

Juegan en la vida,
todo aquel vencido,
por el amante que pegó al universo.
Cobardes son los centímetros de su piel.

A aquellos iguales les grito:
buscaros en espejos desnutridos,
y florecer sin ayuda de ningún sol que os caliente.
Como ya hizo el más grande.

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